Morfopsicología. Historia de la morfospicología, fisiognomía y caracterología (2ª parte)

Tratado de Morfopsicología
07/09/2007
Luis Ángel Santa Cruz Simón
Sin embargo la fisiognomía conoció su más amplio desarrollo en el Renacimiento, los tratados sobre el tema se multiplicaron y en 1586 se publicó un tratado que hoy se considera un texto fundamental de la fisiognomía “De humana physiognomonia” de Giambattista Della Porta (fig. 4). En este libro se demostraban los principales paralelismos entre la figura humana y sus elementos caracteriológicos y el aspecto animal. Antiguamente los llamados physiognómicos intentaban “adivinar” el carácter del hombre comparando sus particularidades físicas con diferentes tipos de animales a los cuales se les atribuían diversas cualidades éticas. De esta manera se explica la identificación de Atila con el halcón, de Nerón con la hiena, de Cleopatra con la pantera o de Voltaire con el hurón.
Cuadro de texto:
En el libro de Della Porta se perfilan los principales elementos científicos de la caracterología, esos principios que, tras profundos estudios sobre anatomía en el siglo XVI, llevaron al teólogo suizo Johann Kaspar Lavater a publicar entre 1775 y 1778 “Fragmentos fisiognómicos para promover el conocimiento y el amor del hombre” (Physiognomische Fragmente Zur Beförderung der Menschenkeenntnis und Menschenliebe). En esta obra en la que colaboró Goethe, Lavater retomó con nuevas observaciones e ideas los estudios de sus precursores y trató de dar a la fisiognomía la seriedad de una ciencia exacta.
Cuadro de texto: LAVATER       Cuadro de texto: CÉSAR LOMBROSO Cuadro de texto:    CORMAN

En 1.770 Lavater, con su teoría de la fisiognomía o el arte de conocer a los hombres, da unas síntesis de rostros y propone una fisiognomía diferencial con simulación de variaciones de un mismo elemento (de temperamentos) en un rostro y la interpretación que se le debe de dar. Por otra parte, a principios del siglo XIX, el médico alemán Franz Joseph Gall llegó a formular, haciéndose eco de algunas de las afirmaciones que había hecho Lavater, los primeros rudimentos de la frenología (1.790) . Gall afirmó que el desarrollo y la capacidad mental están estrechamente relacionados con las protuberancias y las depresiones de la caja craneal.

Posteriormente, prosiguiendo estos estudios y completándolos con nociones de antropología César Lombroso elaboró, en 1.897, un sistema de fisiognomía criminológica que contó con la aprobación de jueces y magistrados que no dudaron en utilizar sus trabajos con el fin de avalar sentencias dudosas. En 1930, un riguroso y sistemático estudio publicado en Estados Unidos por el inglés Charles Goring, demostró definitivamente la falta de fundamento del sistema de Lombroso.

En 1914 el médico Claude Sigaud publica el libro “La forme humaine, sa signification”, un tratado clínico de la digestión, en el cual formula la que habría de ser la ley básica de la nueva ciencia, la ley de la dilatación-retracción, en relación con la forma de los organismos vivos.

En 1.929 Pierre Abraham, hace su teoría de las mitades del rostro. El rostro no es simétrico, estudiando separadamente el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo de la cara, se puede saber el estado del Yo activo y del Yo pasivo. Abraham fue el primero que intentó interpretar el significado psicológico de las disimetrías. El budismo Tailandés ya había representado estas disimetrías atribuyendo al lado izquierdo los elementos femeninos y al lado derecho los elementos masculinos.

 

Posteriormente, en 1.932 aproximadamente, el doctor Louis Corman (teoría del rostro y el carácter) estableció que al movimiento del cuerpo que pasa de la dilatación a la retracción en función de los cambios del medio ambiente, le corresponde un movimiento del espíritu. Definió entonces las leyes de correspondencia entre la forma exterior, la cara y el movimiento interior, el psiquismo, por lo que se le considera el padre de la morfopsicología (Quinze leçons de morphosycologie, libro publicado en 1.937).

Volviendo a la teoría sobre los temperamentos, ésta fue aceptada prácticamente sin discusión ni modificación durante siglos. No es sino hasta finales del siglo IXX y principios del XX cuando aparecen nuevas clasificaciones en las cuales se relacionaba básicamente la constitución física del individuo con su temperamento. Una de ellas viene de la Escuela constitucionalista Italiana donde el psiquiatra De Giovanni estableció los conceptos de normotipo y ectipo . El normotipo determina ciertas proporciones que el organismo debe presentar para corresponder a un tipo definido; el ectipo se observa cuando el sujeto presenta dimensiones corporales en mayor o menor proporción que las fijadas para un tipo somático. El normotipo debía presentar ciertas proporciones somáticas, como la longitud abarcada por los brazos abiertos debe ser igual a la estatura y circunferencia torácica igual a la mitad de la estatura, además de otras medidas complejas.

 

 

   
   
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